La Línea y el Círculo

Las religiones abrahámicas tienen todas ellas una mitología con un comienzo para el mundo, y también un final para éste, y por alguna razón el tener un mito de la creación fue visto hace 200 años como una prueba que apotaba la idea de que una mitología era avanzada y casi igual a la biblia. Cuando los escandinavos, a comienzos del siglo XIX, comenzaron realmente a leer e interpretar la mitología escandinava, tenían esto en mente. ¡Querían hacer que Escandinavia hubiera sido “avanzada” en la Antigüedad también!. Buscaron activamente un mito de la creación, e interpretaron intencionadamente los mitos para que sonaran como mitos de creación. Lo mismo fue el caso para un fin del mundo; querían que un Armageddon fuera encontrado también en la mitología escandinava,  y en eso es en lo que convirtieron el Ragnarök.

Este es uno de los mayores errores que comete la mayoría cuando leen la mitología escandinava; asumen que algunos de los mitos son mitos de creación. Déjame darte algunos ejemplos, en el Völuspâ, estrofas 2 a 5, hay una descripción que se interpreta como si fuera el mito de la creación de los  mundos de los hombres y los dioses; en Völuspâ, estrofas 17 y 18 hay una descripción que es interpretada como tratando sobre cómo los dioses dieron buen color, lenguaje, mente y vida a dos piezas de madera que estaban tiradas en el suelo, y esto es visto como el mito escandinavo de la creación del hombre. En el Völuspâ, estrofas 42 a 58 hay una descripción que se interpreta como si fuera una descripción del fin del mundo, Ragnarök, ¡el Armageddon escandinavo!.

En realidad hay un entendimiento generalmente pésimo de estos mitos en nuestro mundo, debido a los filtros judeocristianos por los cuales se ha visto todo esto. Si quieres ver las estrellas, más te vale no tratar de verlas a través de una espesa capa de oscuras nubes.

El hecho es que la mitología escandinava no tiene ningún mito de creación de ese tipo. No hay ninguna visión lineal del mundo. En su lugar hay una cosmovisión muy circular, de procesos que se repiten eternamente en la vida y en la naturaleza en general; el sol se levanta, brilla, se pone y se va, y luego se alza de nuevo. Las estaciones vienen, están, se van y no están, antes de regresar. Este mito del eterno retorno fue (en tiempos modernos re-) descubierto por Sir James Frazer, quien por supuesto no era él mismo ningún judeocristiano, pero que desde entonces ha sido prácticamente desacreditado como a-científico, y su libro considerado como “inútil”. Este mito del eterno retorno explica casi todos los procesos de nuestro universo, y se aplica incluso a los planetas, sistemas solares, galaxias y probablemente a todo el universo también. No hay ningún comienzo ni final. No hay ningún “big bang”, ningún “big crunch”, ningún tiempo lineal. Ningún comienzo ni final de nada; ni para el tiempo y ni siquiera para el propio universo.

La mente humana es capaz de entender la eternidad, pero no de desentrañarla de verdad. Esto podría ser algún tipo de “censura cósmica”, pero es más probable que sea el resultado de la mezcla racial entre los neanderthales (los europeos) y el homo sapiens (los africanos). Los neandertales entendían y profundizaban en la eternidad bien, pero el homo sapiens no lo hacía, y aquellos mezclados con el homo sapiens tampoco. Incluso los cerebros más grandes del hombre moderno, los cerebros Europeos, son mucho más pequeños que el cerebro neandertal promedio.

El judeocristianismo es una religión por y para mestizos, pero la mitología europea fue hecha por los europeos (neandertales) o fue basada en su percepción, y así pues los primeros ven la vida como algo lineal y los últimos como movida en círculos. Unos sólo ven el nacimiento, la vida y la muerte, y tiemblan de miedo ante lo que podría venir tras esto. Los otros ven la eternidad.

Los mitos escandinavos mencionados arriba, no son todos ellos mitos de la creación o mitos sobre el fin del mundo. La Völuspâ 2 a 5 trata sobre cómo el túmulo funerario se abría tras un ayuno, y sobe cómo el iniciado tenía que dejar la luz del día del exterior y entrar en el reino oscuro en donde no había luz solar, lunar o estrellas que brillasen. Soplaban un cuerno para abrir la puerta de la valla que rodeaba el túmulo funerario, sacrificaban una vaca y se iban a aprender los secretos de Hel, que estaba dentro de la tumba. No hay ninguna creación en este mito.

Las estrofas 17 y 18 del Völuspâ describen cómo los actores que habían realizado el papel de los Espíritus del Invierno en el Raganarök, al representar animales depredadores, en particular el lobo, eran traídos de vuelta a los árboles sacrificiales, el roble y el tejo, por los dioses (i.e. seres humanos que representaban a las deidades). Para convertirse en Espíritus del Invierno ellos habían colgado sus propias ropas (un símbolo de su fuerza vital) en el árbol sacrificial; desnudos, se ponían (principalmente) pieles de lobo y asumían así el papel de Espíritus de Invierno en una gran representación, una batalla simulada entre el Verano y el Invierno. Durante esta batalla los (actores que representaban) Espíritus del Verano les arrancaban las pieles de lobo y pisaban sobre ellas (i.e. hacían el papel de Vîðarr en el Ragnarök, que partía a Fenrir en dos), para matarlos simbólicamente. Los actores se hacían los muertos y eran llevados ceremonialmente de vuelta los árboles sacrificiales, en donde las deidades les ponían de nuevo sus ropas y les traían de nuevo desde la muerte; les daban buenos colores, espíritu y vida de nuevo. No hay ningún mito de creacion en este mito tampoco.

En el Völuspâ, estrofas 42 a 58, hay otra descripción (hay varias en el Völuspâ) de la gran batalla fingida entre el Verano y el Invierno, que toma lugar en lo que para nosotros es llamado hoy la Vispera de Año Nuevo. Ellos hacían un montón de ruido, quemaban ruedas y las dejaban rodar colina abajo, soltando chispas mientras lo hacían, corrían a través del bosque portando antorchas encendidas, para asustar y cazar a todos los Espíritus del Invierno, y se dividían en dos grupos; uno asumía el papel de Espíritus del Verano, y el otro asumía el papel de Espiritus del Invierno. Entonces ellos, en una representación teatral, realizaban su mayor danza de espadas anual, en la cual mostraban cómo los Espíritus del Verano mataban a los Espíritus del Invierno, y cómo esto le permitía al Verano regresar. Mataban a los epsíritus del Invierno, para que el Verano pudiera volver. Y hacían esto todos los años. Ragnarök no era el fin del mundo, o el fin de nada en realidad, sólo una renovación de todo.

Uroboros representando el eterno retorno.

Puedes encontrar una explicación más extensa de estos mitos en “Sorcery and Religion in Ancient Scandinavia“.

Así pues no hay ningún mito de la creación y ningún Armageddon en la mitología escandinava. No hay principio ni final. El ciclo de la vida continúa para todos los poderes de este mundo, como siempre ha sido y siempre lo será, y nosotros nos preguntaremos seguramente durante bastante tiempo cómo es posible todo esto.

Para ser capaces alguna vez de comprender la eternidad, debemos detener toda degradación racial en nosotros, debida a la mezcla de sangre con las razas no europeas, y debemos asegurar una sociedad de eugenesia positiva para Europa. Solamente a través del cultivo activo de los genes neanderthales de nuestro interior seremos capaces de encontrar todas las respuestas a los secretos del universo.

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2014/05/20/la-linea-y-el-circulo/

Eternidad

Los Judeo-Cristianos hicieron todo lo posible para dar reconocimiento a un mito de creación en todas las mitologías Paganas de que tuvieron conocimiento, y cuando no hallaron ninguno  entonces retorcieron cada palabra de la mitología y en efecto dieron forma a un mito de la creación. No eran capaces de entender que no todo tiene un principio y un final. No eran capaces de abarcar la Eternidad.

Se podría decir que no fueron culpables de esto, porque tampoco nosotros – los hombres modernos – somos capaces de hacerlo. Podemos comprender el concepto de eternidad, pero en realidad no podemos abarcarla. En parte debido a que una de las ideas no-Europeas más comunes y extendidas hoy en día es que todo tiene un principio y un final. Incluso entre buenos Paganos encontramos esta idea primitiva clavada en sus mentes modernas. Este error termina funcionando como basamento y punto de partida para todas nuestras otras ideas y por eso sin duda limita nuestra capacidad de pensar y de ver la realidad.

El hombre Europeo Antiguo era mejor que nosotros. Sí, tenemos que admitirlo, él era mejor que nosotros en todos los aspectos. Y lo fue así también intelectualmente superior a nosotros, y a diferencia nuestra podía abarcar la eternidad. Por ello, fue capaz de crear mitos para los cuales el hombre moderno se encuentra con serios problemas de interpretación, ya que realmente no entiende por estar encerrado en un tiempo lineal:  es así que el hombre moderno hoy día no puede ver más allá de los límites del tiempo.

Como se explica en «Magia y Religión en la Antigua Escandinavia» la visión del mundo pagano no es lineal, es de hecho circular, y por ello en efecto eterna, está fundamentada en esa posible comprensión de la eternidad que actualmente no nos es posible abarcar. No hay mito de la creación en nuestra mitología. No hay principio ni fin. Todos los nacimientos son descritos como simples re-inicios, por así decirlo: renacimientos. Lo que los Judeo-Cristianos interpretan como «El Ocaso de los Dioses” o “El Fin del Mundo”, denominado Ragnarök, es en realidad sólo un re-inicio como tal, un renacimiento de todo lo existente en la naturaleza y en el hombre también – como se describe en «Magia y Religión en la Antigua Escandinavia»y de algún modo quizá mejor descrito aún en  «MYFAROG» (no publicado aún, pero se puede obtener una buena idea previa de lo que se trata aquí).

El hombre moderno reacciona a todo esto y se pregunta, ¿pero cuando empezó todo? ¿de dónde vinieron? ¿qué fue primero? Nunca comenzó: siempre estuvo allí. Ellos no vinieron de ninguna parte, siempre estuvieron aquí. Nadie llegó primero: todos y todo existió ya más allá del tiempo, …al mismo tiempo, en la eternidad.

El hombre que falló al abarcar la eternidad creo sus propias teorías erróneas, mejor conocidas como «La Creación», como se describe en la biblia. Cuando el mismo hombre unos pocos miles de años más tarde llegó a saber más creó una renovada y a su entender mejor idea: «La Teoría del Big Bang », que de hecho es idéntica a «La Creación» de la biblia, salvo que «Dios »ha sido reemplazado por el concepto de un« Big Bang », y los siete días que le llevó a« Dios »crear el mundo ha sido reemplazado por« la evolución ». La mente de este Hombre todavía está atrapada en el tiempo.

¿Cómo deberíamos nosotros mejor considerar esto?, aún cuando no seamos capaces de abarcar la eternidad, lo que sí podemos hacer es pensar como si no hubiera principio ni final. Así, aún cuando no podamos abarcar y comprender el concepto de un universo sin final al menos podemos basar nuestra visión del mundo en el entendimiento de que el universo es realmente y verdaderamente interminable. A pesar de que no podemos imaginar la eternidad podemos basar nuestra visión del mundo, en el entendimiento de que vivimos en la eternidad. ¡No hay principio! ¡No hay final!

¡Cómo el hombre llegó a ser tal es una pregunta tonta! ¡Nosotros no llegamos a ser! ¡Si no que siempre hemos estado aquí!

FUENTE:  https://hermandadpagana.wordpress.com/2013/06/16/eternidad/

La Esvástica, El Martillo y La Copa

Las tres cosas más importantes para el hombre prehistórico ‘primitivo’ eran la luz del sol, la lluvia y la buena salud. Este hombre, naturalmente, no veía el mundo como si fuera sólo blanco y negro; vivía más allá del bien y del mal. Esto no quiere decir que fuera inmoral o amoral; quiere decir que sabía que la naturaleza no era ni buena ni mala. Por ejemplo, el sol puede iluminar tu mundo, pero también puede cegarte; puede calentarte, pero también quemarte.

Por lo tanto, para este hombre primitivo, la clave del éxito era el equilibrio. Necesitaba que el sol iluminara y calentara su mundo, pero también necesitaba que dejara de hacerlo en algún momento. Necesitaba que lloviera, pero también necesitaba que parara de llover en algún momento.

Necesitaba un poco de cada uno, y, a través de la hechicería y después también de las oraciones y sacrificios, hacía todo lo posible para influir en este equilibrio. En este contexto, la esvástica (o rueda solar) simbolizaba el sol viajando por el firmamento, y el martillo simbolizaba la capacidad para provocar lluvia (golpeando con él una roca en el cielo, lo que crearía relámpagos y lluvia).

Detalle del barco de Oseberg

Cuando la lluvia y la luz del sol eran suficientes, este hombre prehistórico podía obtener de la naturaleza todo lo que necesitaba, y así tener también una buena salud. Por lo general, estos productos se recolectaban y se servían en una copa, y es por esto que la copa pasó a ser un símbolo de buena salud.

Recordad esto la próxima vez que leáis algo sobre los atributos de los reyes, o el ‘santo grial’, o el martillo de los jueces, o cualquier otro símbolo que se siga usando, aún después de dos mil años bajo el yugo de un culto foráneo y hostil.

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2014/06/21/la-esvastica-el-martillo-y-la-copa/

El Poder de la Voluntad

El hombre posee una voluntad libre y le es dado el hallar su propio camino en el universo, pero no está libre de las consecuencias o de los impulsos de la naturaleza. En los tiempos antiguos esta voluntad libre era considerada una herramienta mágica; un hombre con una voluntad fuerte podía, por la pura fuerza de su voluntad, provocar diversos efectos y consecuencias en el mundo.

En la mitología Escandinava Ôðinn (“espíritu”, “mente”, “furia”) tiene dos hermanos; Vêi (“sagrado”) y Vîlir (“voluntad”, “fuerza volitiva”); estos dos últimos son mejor conocidos como Freyr y Þôrr respectivamente. Juntos producen ideas (Ôðinn), las ordenan (Vîlir/Þôrr) y las purifican (Vêi/Freyr). Las ideas de la mente son deseadas (a través de nuestra voluntad) después de que han sido seleccionadas.

Si usted tiene cualquier clase de problema en su vida, si está lastimado, enfermo o adolorido, puede confiar en su sola voluntad para lidiar con ello. Si lo quiere con suficiente fuerza logrará saltar más lejos o más alto, correr más rápido, aguantar la respiración por más tiempo, mantenerse despierto por más tiempo, seguir luchando, y así sucesivamente. Su fuerza de voluntad es su más poderosa herramienta; sin ella usted no es nada –y aquellos que poseen una voluntad fuerte son los amos de este mundo. ¡La fuerza de voluntad es más importante que la habilidad, la fuerza física, la sabiduría e incluso la buena salud! Su fuerza de voluntad se llama Þôrr; la más fuerte de todas las deidades, ¡e incluso más fuerte que todas las otras deidades combinadas!

Así pues, queridas Damas y estimados Caballeros, ¿por qué no usar su fuerza de voluntad como una herramienta mágica? ¡Justamente como hacían en el pasado, cuando aún era comúnmente reconocida como el más fuerte Dios! En vez de querer esto o aquello podemos combinar toda nuestra fuerza volitiva y desear un efecto en este mundo; el retorno de todas las deidades a Europa y la restauración de todo lo bueno que existió. Nuestro mundo es nuevo y ha cambiado, así como nosotros, ¡pero lo bueno, lo justo, lo hermoso y lo armonioso son todavía lo mismo! 

«Odin, Vili and Ve create the 9 viking worlds» (M. Ceran)

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2013/06/14/el-poder-de-la-voluntad/

El Papel de los Berserkers en el Mundo Germánico

«Los hombres de Odín marchaban sin cotas de malla, enfurecidos como perros o lobos. Mordían sus escudos, fuertes como osos o toros salvajes. Mataban a sus enemigos de un solo golpe, pero ni el hierro ni el fuego los dañaba. Tal es lo que se llama el furor de los bersekers». (Ynglinga Saga, capítulo VI)

Los berserkers se asocian a la germanidad, es decir, al conjunto de tribus germánicas. Éstas abarcan a escandinavos, anglosajones, holandeses y alemanes. Nos situamos en una época en la que los vikingos, aun paganos, tenían seriamente aterrorizada a una Europa castrada por el cristianismo, y en la que el Imperio Romano había desaparecido desde hace siglos. Generalmente, el vikingo despreciaba al cristiano y los cristianos temían al vikingo. En una ocasión, unos vikingos secuestraron a un obispo. Cuando no obtuvieron rescate por él, lo mataron golpeándolo con calaveras de animales. Eran almas aun salvajes e incontaminadas, poseídas por esa mentalidad brutal y contundente tan propia de la Naturaleza.

Entre todos estos bárbaros, los más fieles guardianes de la furia sagrada fueron los bersekers. Esta palabra pervivió en el vocabulario de las naciones que conocieron a estos hombres: en Inglaterra, berseker aun designa a una persona de carácter indómito o salvaje, o a un estado de ira irracional. Berserkr se puede traducir como «camisa de oso» (bear shirt en inglés moderno), o bien «sin camisa» (bare shirt). Proviene del hecho de que los bersekers combatían ataviados con pieles de oso, y a veces semidesnudos o desnudos.

Entre los antiguos, cada hombre era un guerrero. Sin embargo, no lo era durante toda su vida, sino que era llamado a ello en ocasiones turbulentas, mientras que en la paz se dedicaba a sus labores de campo o dominio. Así fue en todo el mundo antiguo —salvo Egipto, Esparta, Roma, el Imperio Bizantino y algunas otras excepciones, que contaban con ejércitos «profesionales». En la germanidad, empero, había una curiosa casta aparte, los artistas de la guerra, considerados tocados por la Divinidad.

Algunos guerreros selectos vivían en pequeñas comunidades, aisladas de los núcleos de población y dirigidas por un sacerdote del culto de Odín/Woden/Wotan según la región, un escaldo (bardo), un gothi (druida), un vikti (maestro de las runas) u otro tipo de chamán, brujo o mago tribal. Formaban auténticas sectas en el mundo germánico, como parte de la tradición de las männerbunden, las uniones de hombres, alianzas de guerreros, hermandades militares o, como las denominó el rumano Mircea Eliade, «sociedades secretas de hombres».

En las familias de la aristocracia germánica, existía la tradición afín a la de los oráculos en Grecia: al nacer el niño, un sacerdote realizaba un ritual por medio del cual se podría entrever su destino. Podemos suponer que a algunos padres de los bebés más prometedores se les ofrecía criarlos en una comunidad «militar» de este tipo. Esto no tendría lugar enseguida, sino a una edad un poco más tardía. A esa edad, se presentaría el chamán correspondiente para llevar al niño a su nueva vida en los bosques, donde aprendería a adquirir los instintos del depredador.

Desde pequeños, a los futuros bersekers se les ajustaba en el cuello un anillo de hierro que se relacionan con las torques célticas y que no se quitarían hasta matar a su primera víctima. Se desconoce completamente el tipo de instrucción que se les daba, pero básicamente se trataría de una especie de campamento militar y ascético al estilo espartano, en el que se les enseñaba a manejarse con las armas, en el combate cuerpo a cuerpo y en la vida en la Naturaleza, además de adquirir dureza y resistencia frente a todo tipo de privaciones, en el marco de una vida cazadora-recolectora. También aprendían técnicas y danzas tribales pensadas para generar grandes cantidades de adrenalina. A través de años, iban construyendo el cuerpo del guerrero, acostumbrado a la fatiga, a las privaciones y al sufrimiento. Y todo ello conjugado con alguna forma desconocida de yoga: una de las habilidades que lograban mediante su misterioso ascetismo era, sentados sobre la nieve durante una nevada o ventisca, derretir con su propio calor interior la nieve que les caía encima. Esta avanzada prueba tiene lugar, aun hoy en día, entre algunos lamas tibetanos (el ejercicio respiratorio que emplean para generar calor se llama tumo o «fuego en el vientre»), y en las leyendas célticas, una de las cualidades que se atribuía a los grandes héroes era derretir la nieve a cien pies de distancia (30 m) con su propio calor corporal. Un caso interesante, que data de la Irlanda del año 700 AEC, es el del héroe folklórico Cuchulain. La leyenda cuenta que, después de una batalla, Cuchulain regresó a su pueblo aun en pleno frenesí de combate. Sus compatriotas, temiendo que matase a todo el pueblo, se le echaron encima y lo metieron en un barril de agua fría. Por el ardor del héroe, el agua rompió las planchas de madera y los flejes metálicos, e hizo estallar el barril en mil pedazos, «como se rompe una nuez». En el segundo barril de agua fría, Cuchulain produjo burbujas grandes como puños. Y en el tercero, produjo una ebullición en la que algunos hombres podían soportar sumergir sus manos y otros no. Esto nos recuerda inevitablemente al Heracles griego, que tuvo que precipitarse a las aguas de las Termópilas para aplacar un ataque de fuego interior, convirtiendo las aguas del lugar en termales.

Berserker vikingo.

Los cachorros bersekers recibían iniciación en un culto que se podría llamar misterios de Odín, el patrón de estos guerreros. Los bersekers a menudo eran llamados «hombres de Odín» o «lobos de Odín» por su predominante culto a esta deidad, denominada «padre de todo» o «el fuerte de arriba». Podría describirse a los bersekers, por tanto, como sectas de guerreros de élite, severamente entrenados desde pequeños en las artes de la lucha y de la alquimia interior, e iniciados en un culto a Odín mediante algún tipo de ritual extremadamente violento. Mircea Eliade especificó que: No se llegaba a ser «berserkr» únicamente por bravura, por fuerza física o por dureza, sino también tras una experiencia mágico-religiosa que modificaba radicalmente la forma de ser del joven guerrero. Éste debía transmutar su humanidad mediante un acceso de furia agresiva y terrorífica, que lo asimilaba a los carniceros enfurecidos. «Se calentaba» hasta un grado extremo, transportado por una fuerza misteriosa, inhumana e irresistible, que su impulso combativo hacía surgir de lo más profundo de su ser.

En combate, los bersekers presentaban un aspecto aterrador para sus enemigos. Vestidos con pieles de oso, o de lobo (en cuyo caso se llamaban ulfhednar o ulfsark,«piel de lobo»), desnudos o pintados de negro, se arrojaban al combate siempre en grupos de doce, gritando como posesos, echando espuma por la boca y siendo inmunes a las heridas más terribles.

En la Ynglinga Saga (Capítulo VI) se habla sobre ellos, diciendo:
Los hombres de Odín marchaban sin cotas de malla, enfurecidos como perros o lobos. Mordían sus escudos, fuertes como osos o toros salvajes. Mataban a sus enemigos de un solo golpe, pero ni el hierro ni el fuego los dañaba. Tal es lo que se llama el furor de los bersekers.

En el Hrafnsmal, el escaldo Thorbjörn Hornklofi los describe en el combate:
Allí los bersekers gritaban —la batalla se desencadenaba—, pieles de lobo aullaban salvajemente, las lanzas silbaban… pieles de lobo, se llamaban. Se les ve actuar, ensangrentados los escudos. Rugieron las espadas cuando llegaron al combate. El rey sabio en el combate se hace proteger por rudos héroes que alzan sus escudos.

FUENTE: http://europasoberana.blogspot.com/2013/05/soldados-de-la-bestia-los-bersekers-y.html

Wardruna: Völuspá

Wardruna: Volüspá (subtitulado al español)

Esta canción toma algunos versos del poema del mismo nombre, Volüspá (la profecía de la vidente), el primero y más conocido de la Edda Poetica.

En éste se cuenta la historia desde el comienzo del mundo hasta el final de éste, narrado por una völva (vidente), que se dirige a Odin, el padre de todo.

LETRA

«En silencio pido, por todos los sagrados niños. Por los grandes y pequeños hijos de Heimdall. Ellos contarán las hazañas de Valfødr, en antiguos refranes. Aquellos son los que más recuerdo. Fue en tiempos antiguos, cuando Ymir vivía. No había arena ni mar, tampoco las gélidas olas. La tierra no existía ni el cielo sobre ella. Era un abismo caótico, sin hierba en ningún lugar. El Sol se oscurece, la tierra se hunde en el océano. Caen del cielo las brillantes estrellas. El aliento de fuego embiste al árbol todopoderoso. El imponente fuego llega hasta el mismo cielo. Hermanos pelearán y se matarán unos a otros. Y los hijos de hermanas mancharán su parentesco. Tiembla el fresno Yggdrasil, pero aún sigie en pie. Llora el antiguo árbol y el gigante se desata. Ahora Garm aúlla fuerte frente a Gnipahellir. Las cadenas estallarán y el lobo correrá libre. Mucho es lo que sé y más lo que puedo ver. Del destino de los dioses, los poderosos en la lucha. Ahora veo la tierra nuevamente. Levantarse desde las olas, completamente verde. Las cataratas fluyen y el águila vuela. Atrapando peces entre los acantilados. Más bello que el Sol es el salón que veo. Cubierto en oro, Gimlé deslumbra. Allí habitarán los gobernantes justos. Y allí por siempre de felicidad gozarán…»

GLORARIO

  • Valfødr: Padre de los caídos (uno de los tantos nombres de Odin) .
  • Ymir: El primero de todos los gigantes.
  • Garm: El terrible perro que custodia las puertas de la morada de Hella en Heilheim.
  • Gnipahellir: La imponente caverna donde Garm está encadenado hasta el comienzo del Ragnarök.
  • Gimlé: Uno de los lugares donde los sobrevivientes del Ragnarök deben vivir. Se describe como el lugar más hermoso en Asgard, más includo que el Sol.
El gigante Ymir.

FUENTE: Canal de youtube «Vikingen» (https://www.youtube.com/channel/UCafIXHvuMS6CGcv9cvxtl3g)

Asatru: El Renacimiento de la Religión Europea Original (parte 2)

Mientras la religión y la cultura antiguas florecían en las tribus de los bosques Europeos, los invasores Cristianos primero encontraron oportuno matar a tantas de estas tribus como fuera posible. Entonces los sacerdotes Cristianos parásitos tomaron el control de las personas restantes, y aplastaron el espíritu pagano europeo, tal como los grandes pueblos Azteca y Maya fueron aplastados más tarde en las Américas.

Cuando los conquistadores cristianos invadieron América, pensaron que su fe era superior a la de las civilizaciones Azteca y Maya. Artefactos religiosos de oro fueron fundidos para hacer dinero, las escrituras fueron quemadas, los pueblos nativos fueron esclavizados y obligados a vivir de acuerdo a las costumbres de los invasores. Esto es lo mismo que le ha pasado a nuestra gente cuando los Europeos fueron invadidos por el Cristianismo: la religión de nuestros antepasados ​​fue prohibida, nuestros lugares de culto fueron destruidos, aquellos que conocían nuestras viejas costumbres fueron asesinados y aquellos que querían aprenderlas fueron castigados o también asesinados.

Las personas que resistieron a la nueva religión Cristiana fueron torturadas y ejecutadas. Cada forma de resistencia a lo largo de la historia fue violentamente reprimida. —Puedo nombrar, por ejemplo, la Caza de Brujas y la Inquisición, en donde miles de personas fueron brutalmente asesinadas en un holocausto organizado por la Iglesia Cristiana.

La religión Ásatrú también fue objeto de una violenta campaña de represión durante un período de cientos de años. Incontables miles de personas fueron asesinadas o mutiladas en el proceso. Sin embargo, la gente común Europea no abandonó sus queridas creencias de manera rápida o fácil. La verdad es que nunca se puede quitar sus creencias a un pueblo honorable, y Ásatrú fue meramente suprimido en lugar de aniquilado. Por lo tanto, hoy definitivamente no es una religión «New Age». Muchos seguidores de Ásatrú conocidos hoy como Ásatrúers o Ásatrúars se llaman a sí mismos: Paganos, en memoria y en honor de los ancestros que prefirieron morir antes que convertirse al Cristianismo.

Caza de brujas en Europa

FUENTE: Asatru: Europe’s Ancient Religion Reborn – By Gabriella

La Ira Sagrada en la Tradición Indoeuropea

Furor Teutonicus (Cronistas romanos, sobre el empuje de los germanos en combate).

La historia de los pueblos indoeuropeos nos enseña que toda gran obra proviene, en primera instancia, del bárbaro «auténtico» e incontaminado, y de las alianzas de guerreros o männerbunden, que son los únicos capaces de cambiar el mundo y el tiempo a través de la acción directa.

¿De dónde procedía la fuerza legendaria y furiosa de aquellos antiguos indoeuropeos, nuestros antepasados, tan unidos a sus dioses y a la Naturaleza? En la antigüedad, numerosas son las referencias a esa fuerza, que es descrita como una especie de furor. La cólera divina es todo un arquetipo: los iranios llamaron aesjma al furor sagrado, y los indo-iranios, ishmin. En India se describía, además, el mada —la embriaguez divina producida por la bebida mística soma. En Grecia encontramos el menon o menis, la ira apasionada que sólo Aquiles, el mayor guerrero de todos los tiempos, poseía. También de Grecia proviene el «divino furor de Dionisio», que en un principio tenía que ver con la glorificación de los instintos relacionados con el culto a la vida ascendente. La mania, es decir, el arrebato del furor dionisiaco, se decía llevaba en un vuelo al alma del poseído hacia los Montes Tracios, que representaban a una Hélade primigenia, ancestral y bárbara. En el mundo céltico nos encontramos con el héroe irlandés Cuchulain, del que se apoderaba el warp-spasm («espasmo que deforma», o espasmo de furia) en momentos de guerra, dándole un empuje sobrenatural. Esto, en fin, nos señala que la ira sagrada no fue exclusivo patrimonio germánico, sino que proviene de una fuente aun más antigua, y que en todos los pueblos indoeuropeos hubo círculos masculinos que cultivaban la fuerza otorgada por la furia de combate.

Los germanos, pueblo indoeuropeo procedente del sur de Escandinavia, fueron quizás los últimos europeos en cultivar abiertamente la ira sagrada de un modo tribal. El nombre del dios Wotan hace referencia directa a la furia. En alemán moderno, wut significa «ira», en inglés moderno, wrath tiene el mismo significado, y en gótico, wods significaba «poseído». Wotan sería, pues, la «ira de An». An es una sílaba arquetípica; así llamaban los sumerios a su deidad principal.

La ira divina no era entonces un concepto novedoso, ni tampoco algo que haya desaparecido. Cuando algo sagrado, una canción, un paisaje, una ceremonia, una pasión, una persona, una situación, nos hacen recordar cierto instinto interior, lo que aflora es un tipo muy especial de sentimiento: la unión de furia y alegría, el sentimiento que hace que los guerreros de todos los tiempos alcen sus armas al cielo y lancen al viento sus gritos, el sentimiento dionisiaco que yace en la música y las canciones, que nos hace sentir más vivos y más poderosos, el sentimiento glorioso de honor, orgullo y contacto con lo Eterno, que acelera nuestro pulso y nos pone los pelos de punta, el sentimiento que sabemos que nadie que no sea un hombre europeo puede sentir. «Almas ardiendo», lo llamó León Degrelle. «Fuego en la sangre», lo podríamos llamar nosotros, como cuando se habla de ocasiones en las que «hierve la sangre». Se trata de la llama espiritual que se opone al avance del hielo materialista y nihilista, el «ardor guerrero» del que aun hoy se canta en el himno de la Infantería.

Furor Teutonicus (Cristian Huerta)

FUENTE: http://europasoberana.blogspot.com/2013/05/soldados-de-la-bestia-los-bersekers-y.html

Wotanismo en el Mundo de Hoy

«A un hombre puedes quitarle sus dioses, pero sólo para darle otros a cambio” (C. G. Jung).

Nota: Artículo original de Ron McVann (vinlandfolkresistance.blogspot.com).

La vida es una batalla en curso entre fuerzas internas y externas. La fuerza externa todos la experimentamos cada día y compone la realidad de nuestro mundo físico. Si no hacemos nada, la fuerza externa seguirá su ciclo interminable y atemporal a pesar de todo, como lo dictan la Naturaleza y las Leyes Universales.

La fuerza interna es la esencia que motiva y manifiesta a nuestro ser, que forma nuestro carácter, que estimula el pensamiento y le da forma al mundo alrededor de nosotros. Se podría decir que la fuerza externa es el vehículo y que la fuerza interna es el conductor. La fuerza interna es el pensamiento, y es el pensamiento que crea la voluntad, que hace al hombre y que dirige la búsqueda en cada raza de hombre.

Es sólo cuando el hombre trata de rebelarse contra la Naturaleza que él entra en conflicto con la lógica de hierro de la Ley de la Naturaleza y con los principios a los cuales él mismo debe su existencia como una especie distinta. Una raza es un fenómeno de la Naturaleza, y si llegara a extinguirse, nunca podrá ser rehecha. En todas las cosas sólo los fuertes sobreviven. Ésta es la ruda y cierta realidad de la vida. Cuando se trata de la supervivencia como un grupo o individuo, sólo los fuertes sobreviven, y ¡La Fuerza Siempre Tiene la Razón!.    

Las razas del hombre pueden ser observadas en tres categorías generales: los creadores, los mantenedores y los destructores. A través de toda la Historia registrada la raza euro-aria ha mostrado el camino como los principales diseñadores creativos y constructores de las más grandes civilizaciones, con su arte y su tecnología, tanto en el hemisferio Norte como en el Sur. Ha sido el genio inventivo del euro-ario el que ha provisto al mundo de la miríada de bienes indispensables, lujos y comodidades, que hoy muy a menudo se dan por hecho. La palabra «Ario» se deriva del antiguo lenguaje indoeuropeo conocido como sánscrito, un precursor de las lenguas griega, latina y germánica. La palabra «ario» significa «noble» y es usada para describir a la gente Blanca de linaje europeo.

Siempre ha habido muchas nacionalidades diversas a través de toda la historia de la raza aria. Una nacionalidad, sin embargo, tiene menos que ver con el origen genético de alguien, y más esencialmente con las costumbres, lenguaje, carácter y localización geográfica particulares de un segmento de una raza. En algún punto de la Historia los arios se separaron en dos tribus principales y genéticamente distintas: los teutónicos y los celtas, pero estas divisiones son arbitrarias, fratricidas y un resultado de diversas circunstancias históricas e irrelevantes para toda la Humanidad aria hoy. Cuando uno habla de «raza» y «pueblo» los dos términos no siempre comparten el mismo significado. En un sentido, la raza Blanca entera podría ser considerada un pueblo (folk) por la sangre. Más precisamente, el pueblo es principalmente la unidad social de la raza, que es productora y portadora de cultura.   

Un pueblo vigoroso y unificado siempre dirigirá su principal preocupación hacia la preservación de aquellos elementos raciales primarios de la sangre que le dan a aquel grupo su identidad y su esencia. Que compartamos la misma sangre como raza no asegura que nuestros inherentes y tribales puntos de vista, identidad y perspectivas, serán necesariamente los mismos. Sea como fuere, si esperamos sobrevivir como especie es nuestra obligación moral unir todas nuestras nacionalidades euro-étnicas existentes como un pueblo pan-ario.  

Una gran idea falsa acerca de la supervivencia es que las formas superiores triunfarán. La Naturaleza ha demostrado muchas veces que esto no es verdadero. De los poderosos dinosaurios que alguna vez vagaron por la Tierra, no existe ni uno hoy. El tigre dientes de sable, con todo su poder y fuerza, pasó al olvido, pero la despreciable cucaracha sobrevivió. Los antiguos egipcios Blancos, los sumerios, los persas, los troyanos, los minoicos, los griegos, los espartanos, los romanos y los vikingos, entre muchísimas civilizaciones menores, están extinguidos ahora como pueblos y culturas únicos. 

El poder físico por sí mismo no es ninguna garantía, ni tampoco lo es la capacidad intelectual o la especie. El ingrediente clave que asegura la supervivencia de una raza es su unificada voluntad de auto-preservación y la persistente y firme conciencia de pueblo que proviene de una creencia autóctona mutua. Una creencia cohesiva DEBE ser establecida antes de que una voluntad de hierro y una conciencia colectiva de un pueblo (folk) puedan comenzar a desarrollarse.

Cualquier forma de religión o sistema de creencias que no surja naturalmente del alma de la raza, que no nazca de la sangre, destruirá al final los hilos vitales que unen a las especies con la Naturaleza y a parientes con parientes. Una raza sin un mito étnico y sin una creencia espiritual cohesiva, se mueve sin rumbo fijo a través de la Historia. Las más poderosas civilizaciones arias del mundo permanecieron fuertes sólo mientras estuvieron unidas y orgullosas como pueblos y culturas. En el momento en que ellas ignoraron esta lógica de la Naturaleza, toda aquella grandeza y gloria, los mismos ingredientes que elevan al hombre hacia lo divino, se fueron abajo como polvo y nada. Hoy todavía vemos los restos que quedan de esos Imperios desvanecidos, y suspiramos de admiración por el esplendor y la riqueza de aquellos tiempos distantes.  

Los arios durante miles de años, lejos en la Prehistoria, siempre tuvieron sus dioses indígenas. Esos dioses eran una parte integral de la gente, y daban propósito, significado, unidad y conciencia colectiva a la civilización. El origen de WOTAN entre la gente aria se pierde en la Prehistoria, pero su popularidad a través de toda Europa del Norte comenzó a desarrollarse alrededor de 300 a.C., sustituyendo a antiguos altos dioses patriarcales como Mimir, Tyr, Poseidón, Atlas y otros por el estilo.  

Wotan es el nombre teutónico para el alto dios a quien los nórdicos llamaban Odin y los anglosajones llamaban Woden. El Wotanismo (a menudo llamado Odinismo o Asatru) difundió una enseñanza de una religión basada en la Naturaleza y condujo a un modo de vida que puso para sí un objetivo final de traer a la existencia una raza única y noble y que expulsó a los intrusos romanos universalistas de una vez para siempre en el Rin bajo el gran líder teutónico Hermann (Arminius).   

El Wotanismo siempre ha colocado un alto valor en la libertad e individualidad humanas. El Wotanismo nunca fue una religión misionera; era más bien una religión que gradualmente evolucionó entre nuestra gente a través de innumerables generaciones. La religiosidad indoeuropea no es esclavitud. El Wotanismo no contiene ninguna de las súplicas de un esclavo oprimido a su vengativo y todopoderoso amo inclinado de rodillas, sino que es más bien la confiada realización de una comunidad que comprende tanto a dioses como a hombres que viven en armonía.    

El Wotanismo siempre ha enseñado el coraje y la intrepidez en la batalla. Los dioses de Asgard están siempre cercanos y sirven como consejeros que son capaces de conducir a nuestros hombres y mujeres arios hacia la grandeza. Mediante una acción heroica un Wotanista podría tomar su vida en sus manos y ser un amo de su propia alma. Los grandes regalos de los dioses dados al hombre eran una preparación para afrontar el mundo como éste era, el conocimiento y la auto-confianza que sostiene a los hombres en lugares apremiantes, y la impertinencia para ganar aquella gloria que puede ella sola sobrevivir a la muerte.  

El Wotanismo siguió prosperando durante muchos siglos en Europa del Norte y se hizo eternamente popular a través de toda la Era Vikinga entre 800 y 1100 d.C. La época vikinga fue altamente significativa, ya que fue el último impulso importante de los pueblos arios para ser políticamente independientes y permanecer soberanos ante la influencia de la foránea religión semítica del judeo-cristianismo.    

Cuando la Edad Vikinga alcanzó su crepúsculo, el Wotanismo pareció abandonar la escena de la Historia mundial. A medida que la intolerante conversión judeo-cristiana afirmaba su dominación a través de Europa y otras partes del mundo, el Wotanismo junto con la mayor parte de todas las religiones paganas fueron forzados a pasar a la clandestinidad a punta de espada. Muchos de los antiguos sagrados santuarios y los Eddas fueron destruídos y borrados completamente de nuestra herencia. Afortunadamente, algo de la historia y de los mitos arcanos fue salvado por circunspectos eruditos y posteriormente conservado en nuestro folklore. 

Carl Jung, iluminado por los escritos del autor alemán Bruno Goetz, declaró: «Wotan desapareció cuando sus robles cayeron, y apareció otra vez cuando el dios cristiano demostró ser demasiado débil para salvar a la cristiandad de la matanza fratricida».

«El pensamiento es la función. La vida es el funcionario. La corriente se retira a su fuente. Una gran alma será fuerte para vivir, así como fuerte para pensar» (Ralph Waldo Emerson).

El Wotanismo regresó de manera influyente entre los pueblos germánicos al final del siglo XIX y se hizo manifiesto durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Un mito nuevo pero antiguo se estaba desarrollando, un mito de la sangre, y comenzó a revivir la luz, el orden, el espíritu y la calidad de folk otra vez dentro de la raza aria. El honorable psicólogo suizo y reconocido fundador de la psicología analítica profesor Carl Gustav Jung declaró que «El poder de Wotan (la deidad principal de nuestros antepasados pre-cristianos) estaba poseyendo a, o encarnándose en, el pueblo alemán entero».

El profesor Jung posteriormente declaró en una carta a su amigo Miguel Serrano en 1960 que «Wotan en realidad nunca murió sino que ha retenido su vitalidad y autonomía original. Nuestra conciencia sólo imagina que ella ha perdido a sus dioses; en realidad, ellos están todavía allí y sólo se necesita una cierta condición general para traerlos de vuelta con toda su fuerza».

El Wotanismo siempre permanecerá como la verdadera herencia espiritual de la Humanidad aria. El espíritu de Wotan, sea consciente o inconsciente, es una parte del carácter físico y mental de cada hombre, mujer y niño Blancos, y es tan antiguo en su esencia como la raza aria misma. El Diccionario Islandés de Oxford define a Odín (Wotan) de esta manera: «El nombre de Odín hace alusión a la mente o al pensamiento, y a la respiración; son los poderes acelerantes y creativos; denota a la omnipresente divinidad espiritual».    

Dioses como Wotan, Tyr, Thor, Baldur y la diosa Freyja, Nerthus y otros, todos representan y personifican diversos aspectos de la Naturaleza y un camino a una evolución más alta. Tal como nuestros arquetipos espirituales, ellos también representan las leyes primordiales, las fuerzas naturales y las muchas diversas características del hombre. El valor respirado en un dios o héroe es lo que es eterno en el bien y el mal. 

«Ahora el hombre está avergonzado de sí mismo; él se esconde y se mueve sigilosamente por el mundo, para ser tolerado, para ser compadecido, y apenas en mil años algún hombre se atreve a ser sabio y bueno, y así consigue para él las lágrimas y las bendiciones de sus congéneres» (Ralph Waldo Emerson).

Una mente que sólo comprende de manera literal, piensa en los dioses como entidades biológicas que existen por sí mismas, o bien los considera como invenciones truculentas o supersticiosas. Esto, sin embargo, no quiere decir que esos dioses de nuestro pueblo no posean un carácter formidable, una presencia, una forma, una realidad o un poder que nuestros antepasados les habían atribuído en forma legítima. Wotan produce efectos en el pensamiento colectivo y en la vida de la raza Blanca y de ese modo revela su propia naturaleza.     

Por cuanto el comportamiento de una raza toma un carácter específico a partir de su comprensión de sus dioses, imágenes y símbolos, podemos hablar de un arquetipo Wotan como un factor psíquico autónomo que conduce y guía la voluntad de nuestra gente, tal como lo hace el Logos Divino o el gran Dios de la Creación que reina sobre toda la Humanidad.     

Incluso si nuestros parientes de raza llegan a ser parte de otra cultura extranjera, ellos todavía son llamados profundamente dentro por sus propios dioses de la sangre. La foránea religión judeo-cristiana sólo podría sobrevivir en el mundo occidental mientras retenga las costumbres, las ceremonias, las celebraciones, la etnicidad y la ética ario-paganas. Un pueblo está perdido como tal si, al revisar su historia y al poner a prueba su «voluntad de futuro», ellos no pueden experimentar la unidad racial. La verdadera espiritualidad étnica de alguien no puede ser totalmente aislada, ya que trabaja no sólo en el cuerpo de una raza sino sobre su espíritu y su voluntad, que es la expresión del alma de la raza.    

Wotan, como la eterna imagen reflejada de los poderes espirituales primordiales del hombre ario, vive dentro de nosotros hoy al igual que lo hizo hace 5.000 años. El concepto de Wotan no existiría si nuestra alma y sangre no existieran. Los dioses no son sólo una parte viva de nosotros, sino que están insertos en nuestro ADN y son transmitidos de generación en generación. W.O.T.A.N. como una sigla puede ser expresado de manera correcta como la voluntad de la nación aria (Will Of The Aryan Nation).   

El Wotanista practicante de hoy puede desarrollarse individualmente o en un grupo, lo que es comúnmente referido como un «kindred» (un grupo de gente emparentada). El tamaño de un kindred puede variar desde dos miembros a una comunidad entera. Cada acontecimiento o ceremonia en un kindred es conducido por un Godi Gothi, que sirve como el consagrado sacerdote de Wotan. Una sacerdotisa femenina (Gydja) tiene las mismas funciones que un Gothi. Los kindreds muy a menudo tienen el ciclo tradicional de celebraciones estacionales. Una vez al año, los kindreds de una región general conducirán un «Althing», una costumbre tradicional de nuestros antepasados europeos del Norte en la cual una asamblea de kindredsse reúne para celebrar y determinar también todos los asuntos y diferencias legales que pueden haber ocurrido durante el año anterior.     

Los Wotanistas creen que una revolución espiritual y folkish debe ocurrir que le ponga fin a las ideologías destructivas, a la apatía, a la decadencia moral y espiritual que se ha convertido en el cáncer de nuestro moderno mundo materialista consumista occidental. El Wotanismo no está destinado a ser una retirada desde nuestra vida actual hacia nuestro pasado ancestral, pues sus conceptos son eternos y se aplican tanto hoy como se aplicaron a nuestros antepasados a través de toda la Historia. ¡Un roble es sólo tan fuerte como sus raíces!.     

Este escrito Wotanista fue creado con la sincera esperanza de que la raza aria por todo el mundo pueda llegar a entender el significado de nuestro carácter de nación y el verdadero espíritu e importancia de nuestro ser ancestral étnico, nuestras creencias y herencia. Vivimos en un tiempo de extremo y crucial desafío. Nunca en toda la Historia escrita la suma total de nuestra herencia y supervivencia como especie ha estado tan vitalmente amenazada. La raza Blanca de hoy compone entre el 8 y el 10% de la población mundial, y aproximadamente el 2% son mujeres Blancas en edad de procrear o más jóvenes.    

La supervivencia de nuestra raza está en juego como nunca antes; esta sombría realidad no se marchará por sí misma. En la Ley de la Naturaleza no hay favoritos, los fuertes sobreviven y los débiles perecen, la fuerza es lo correcto, luchar o morir, hundirse o nadar, es muy simple. La Naturaleza no perdona la debilidad. Que hayamos sobrevivido tanto tiempo como especie se debe a los esfuerzos de voluntad de hierro de nuestros antepasados que lucharon en todo momento y obedecieron las Leyes de la Naturaleza que preservan al pueblo. Todo lo que somos ahora y lo que podemos esperar alguna vez convertirnos en el camino ascendente de nuestra especie puede ser resumido en una simple sigla, O.R.I.O.N. (Our Race Is Our Nation, Nuestra Raza Es Nuestra Nación).  

El resurgimiento del antiguo aunque nuevo mito del Wotanismo ya impulsa y enriquece a mucha de nuestra gente aria por todo el mundo. Mediante el Wotanismo la supervivencia y la dignidad de nuestra rica herencia son entregadas en vuestras manos. ¡Un Credo de Hierro!. ¡Consérvelo! Cae con usted, se elevará con usted. ¡Mientras un pueblo viva, sus dioses son inmortales! Pueda Wotan y el camino Wotanista convertirse en el símbolo de despertar en vuestra búsqueda personal y en una voluntad unida y vigorosa de nuestra gente.–

Wotan como arquetipo.

FUENTE: http://editorial-streicher.blogspot.com/2016/08/ron-mcvan-de-soles-y-wotanismo-actual.html?m=1

Los Dioses Esperan en las Sombras

¿No habéis oído hablar de aquel hombre frenético que justo antes de la claridad del mediodía encendió una lámpara, corrió al mercado y no dejaba de gritar: «¡Busco a Dios, busco a Dios!»? —Allí estaban congregados muchos de los que precisamente no creían en Dios, provocando una gran carcajada. «¿Acaso se ha perdido?», dijo uno. «¿Se ha extraviado como un niño?», dijo otro. «¿O es que se ha escondido? ¿Nos tiene miedo? ¿Se ha hecho a la mar en un barco? ¿Ha emigrado?»—así chillaban y reían sin orden alguno. El hombre frenético saltó en medio de ellos, atravesándolos con la mirada. «¿Adónde ha ido Dios?», gritó, «¡yo os lo voy a decir! ¿Nosotros lo hemos matado —vosotros y yo! ¡todos nosotros somos sus asesinos! ¿Pero cómo hemos hecho esto? ¿Cómo fuimos capaces de bebernos el mar hasta la última gota? ¿quién nos dio la esponja para borrar todo el horizonte? ¿qué hicimos cuando desencadenamos esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde se mueve ahora? ¿Hacia dónde nos movemos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos continuamente? ¿Y hacia atrás, hacia los lados, hacia adelante, hacia todos los lados? ¿Hay aún arriba y abajo? ¿No vagamos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el alentar del espacio vacío? ¿No se ha vuelto todo más frío? ¿No llega continuamente la oscuridad y más oscuridad? ¿No tendrían que encenderse lámparas a mediodía? ¿No escuchamos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No olemos aún nada de la putrefacción divina? —También los dioses se descomponen. ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos los asesinos de todos los asesinos? Lo más sagrado y lo más poderoso que hasta ahora poseía el mundo, sangra bajo nuestro cuchillos —¿quién nos enjuagará esta sangre? ¿Con qué agua lustral podremos limpiarnos? ¿Qué fiestas expiatorias, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿No hemos de convertirnos nosotros mismos en dioses, sólo para estar a su altura? ¡Nunca hubo un hecho más grande —todo aquel que nazca después de nosotros, pertenece a causa de este hecho a una historia superior que todas las historias existentes hasta ahora!» Aquí calló el hombre frenético y miró nuevamente a sus oyentes: también éstos callaban y lo miraban extrañados. Finalmente, lanzó su lámpara al suelo, rompiéndose en pedazos y se apagó. «Llego demasiado pronto —dijo entonces—, mi tiempo todavía no ha llegado. Este enorme acontecimiento aún está en camino y deambula —aún no ha penetrado en los oídos de los hombres. El rayo y el trueno necesitan tiempo, la luz de las estrellas necesita tiempo, los hechos necesitan tiempo, aun después de que hayan ocurrido, para ser vistos y escuchados.» Esta acción les está todavía más lejana que los astros más lejanos —«¡y sin embargo, ellos mismos la han llevado a cabo!». —Se cuenta además que, ese mismo día, el hombre frenético irrumpió en diferentes iglesias y entonó su Requiem aeternam Deo [Descanso eterno para Dios]. Conducido fuera de ellas y conminado a hablar, sólo respondió una y otra vez: «¿Qué son, pues, estas iglesias sino las tumbas y sepulcros de Dios?»”.

(La gaya ciencia – Friedrich Nietzsche, 1882)

Wotan