El Despertar de Wotan

“Los filósofos dicen que hay Dioses, y que Su Voluntad dirige el Universo… Pero la lección más importante es descubrir la naturaleza de los Dioses. Al descubrir esa naturaleza, un hombre agradará a los Dioses al volver su propia naturaleza como la de los Dioses. Si lo Divino es fiel, él también debe ser fiel; si es libre, él también debe ser libre, si es benévolo, él también debe ser benévolo; si es magnánimo, él también debe ser magnánimo. Así, para hacer propia la naturaleza de los Dioses, un hombre debe imitarles en cada pensamiento, palabra y obra” . (Epícteto).

Wotan cabalgando a Sleipnir

El Ser y sus Partes

Hoy en día, tendemos a pensar en el Ser como conformado por 2 o 3 componentes: un cuerpo, una mente, y tal vez un alma. Estas pocas partes forman un único todo coherente que puede ser clara y limpiamente separado de su ambiente, al menos conceptualmente. La línea que separa el Ser y lo demás es bastante clara e inalterable.

En la cosmovisión Nórdica, sin embargo, el Ser es una entidad más complicada. Mientras los nórdicos ciertamente tenían un concepto del Ser – no hay “unidad” insípida en su perspectiva – que el Ser está compuesto de numerosas partes diferentes que son todas semi-autónomas y pueden separarse de las otras bajo ciertas circunstancias.

Ninguna de estas partes corresponde al concepto de un “alma” en el sentido tradicional Cristiano – una esencia absolutamente única e intransferible de una persona. La palabra en Nórdico Antiguo para “alma”, sál, fue inventada solo después que los Nórdicos se convirtieran al Cristianismo, lo cual destaca la falta previa de tal concepto. (No obstante, se pensaba que varias partes del Ser vivían después de la muerte o eran reencarnadas).

La cosmovisión Nórdica nunca dio mucho valor a un conjunto uniforme de doctrinas, y, por ello, no contiene una descripción exhaustiva y sistemática de las partes que componen al ser humano. El presente artículo no hace el intento de lograr esto, y en cambio, ofrece una descripción de las 4 más importantes y comúnmente mencionadas partes del Ser en la literatura Nórdica Antigua: hamr (“forma/apariencia”), hugr (“pensamiento”), fylgja (“seguidor”), y hamingja (“suerte”).

El Hamr

Hamr (pronunciado como la palabra Inglesa “hammer”) se traduce literalmente como “forma” o “piel”. El hamr es la forma o apariencia de uno, la cual los demás perciben a través de la observación sensorial. A diferencia de nuestra visión moderna, sin embargo, aquello que es percibido por los sentidos no es absoluta ni inalterablemente estático y fijo. De hecho, hamr es la palabra más crucial en el léxico del Nórdico Antiguo para cambio de forma. La frase del Nórdico Antiguo que denota el proceso de cambio de forma es skipta hömum, “cambiando hamr,” y la cualidad de ser capaz de realizar esta hazaña es llamada hamramr, “de fuerte hamr.”

El Hugr

Hugr puede ser más satisfactoriamente traducido como “pensamiento” o “mente.” Corresponde a la personalidad de alguien y los procesos cognitivos conscientes, y por lo tanto se superpone considerablemente con lo que hoy día llamaríamos el “yo interior” de alguien.

El hugr generalmente permanece permanece dentro de su “dueño”, pero puede a veces crear efectos en personas lejanas solo al pensar en ellos de cierta manera. Esto es particularmente posible para la gente que es descrita como poseedora de un ecepcionalmente fuerte hugr.

La Fylgja

¿Recuerdas los gatos, cuervos, y otros espíritus familiares que son a menudo los compañeros de brujas en los cuentos populares Europeos? Estos son fylgjur (pronunciado “FILG-yur”) en plural y fylgja (pronunciado “FILG-ya”) en singular. La fylgja es generalmente percibida en una forma animal por aquello con clarividencia, aunque también se sabe de fylgjur humanas. Es un espíritu asistente cuyo bienestar está íntimamente ligado al de su poseedor – por ejemplo, si la fylgja muere, su dueño muere, también. Su carácter y forma están íntimamente conectados al carácter de su poseedor; una persona de noble cuna podría tener un oso fylgja, una persona salvaje y violenta, un lobo, o una persona glotona, un cerdo.

Fylgja se traduce literalmente como “seguidor,” pero, a menudo, es descrita como viajando adelante de su dueño, llegando al destino propuesto antes que su poseedor o apareciendo en los sueños de alguien que se reunirá con el dueño al día siguiente. Intrigantemente, el término también se aplica a la placenta, pero la conexión es misteriosa y poco clara.

La Hamingja

La cuarta y última parte del Ser Nórdico que consideraremos aquí es la hamingja (pronunciada “HAHM-ing-ya”). La palabra es usada a menudo en un sentido abstracto para referirse a la “suerte”, pero el entendimiento Nórdico de suerte es muy diferente del nuestro. En las adecuadas palabras de Bettina Sommer, “la suerte era una cualidad inherente en el hombre y su linaje, una parte de su personalidad similar a su fuerza, inteligencia, o habilidad con las armas, a la vez la causa y la expresión del éxito, la riqueza y el poder de una familia”.

La suerte, la hamingja, es una entidad personal en derecho propio, es parte del Ser, y puede ser separada de los otros componentes del Ser en ciertas circunstancias. Cuando una persona muere, su hamingja es frecuentemente reencarnado en uno de sus descendientes, particularmente si el niño o niña recibe el nombre del poseedor original de la hamingja. A veces, como en la Saga de Viga-Glum, la hamingja se lega a sí misma a un pariente de su poseedor original, sin que tenga que tener lugar ningún nombre especial. La hamingja también puede ser prestada a otros durante la vida para ayudarlos en misiones particularmente peligrosas donde la suerte sea especialmente necesaria.

La Paradoja del Individualismo y la Conexión Social

Hay una paradoja fascinante en la visión Nórdica del Ser. Por una parte, la cultura Nórdica era llamativamente individualista en el sentido de darle gran valor a la realización personal (aunque este tipo particular de individualismo no tenía mucho lugar para la tendencia “todo vale” de su primo moderno). Los Nórdicos viajaron increibles distancias para ser celebrados y recordados individualmente como grandes guerreros y héroes. El poema Nórdico Antiguo Hávamál aconseja a sus oyentes,

Wealth will pass,
Men will pass,
You too, likewise, will pass.
One thing alone
Will never pass:
The fame of one who has earned it.[11]

And yet, as we’ve seen, the Norse view of the self was actually rather diffuse and fluid. How are we to make sense of this tension?

We’ve seen that the Norse would have rejected our modern view of the self as a monad – something which, in the last analysis, is unique and cleanly distinct from its environment, and whose core characteristics aren’t really separable or transferable to others. (Of course, we do make an exception for the transmission of genes to one’s children, but that’s a purely physical and involuntary process.) Instead, the Norse saw the self as a locus of spirit, will, and perception – that is, more of a strong tendency than an absolute. As such, the self could be readily related to and thought of as a single thing in addition to its various constituent parts and a member of a group.

In other words, the self was defined by its social position and deeds rather than by a detached essence. Even the spiritual parts of the self were social and active entities. As much as the Norse stressed competitive individual success, that success (or failure) occurred within a particular social framework, and was defined in social terms – not as “following one’s passion” or “fulfilling one’s dreams,” but as earning fame.

FUENTE: https://norse-mythology.org/concepts/the-parts-of-the-self/ https://twitter.com/odelsarven/status/1274662115564027904

La Tradición Antigua

¿Cómo llamaban los Nórdicos a su propia Tradición? Después del Cristianismo le llamaron “hinn forni siðr”, que simplemente significa “la tradición antigua”, y todo sugiere que antes del Cristianismo, le llamaban “siðr” y/o “seið”; ambas de la misma raíz y que simplemente significa TRADICIÓN.

Las palabras Nórdicas siðr y seiðr vienen del proto-Nórdico *saiþaR. La primera es “Tradición” en Nórdico, y la última es normalmente entendida como “Hechicería” en Nórdico, pero ambas palabras son la misma en proto-Nórdico, y significan “Tradición” o “Tradición Hechicera” o incluso solo “Hechicería”.

La RAÍZ del término ‘siðr/seiðr’ así como de (En.) ‘sorcery’ (‘hechicería’) es el término PIE sêi/sêr, que significa “analizar”, “señal/signo” o “magia”, “suerte”, “destino”+

La hechicería no era “magia” como la entendemos, sino el análisis de la realidad, la interpretación de señales (patrones) en la naturaleza.

Ciencia…

FUENTE: https://twitter.com/WargarW/status/1267862723125227522 https://twitter.com/WargarW/status/1267864815244107782 https://twitter.com/WargarW/status/1267867425808277507

Thor y su Martillo

Þórr/Juppiter/Zevs/Taranus/Perun/Perkele, etc) es la energía (la sangre) y su martillo/hacha es la vida (el corazón). Si abandonas tu vida, siempre regresará a tí, cuando reencarnes.

Esta deidad de la Edad de Piedra es tan a menudo representada en los mitos porque es nuestra ENERGÍA y VIDA.

El Nórdico hamarr, significa “hammer” (“martillo”), pero también simplemente “piedra”. Su martillo era originalmente una piedra (de 2 caras), que ellos ponían en el corazón del muerto en la tumba. His hammer was originally a stone (biface), that they put on the heart of the dead in the grave. Esta costumbre proviene de los Nenandertales (hace + de40.000 años) y es por supuesto mucho más antigua que las migraciones Indo-Europeas.

Para recuperar su martillo (para reencarnar), Þórr se viste como Freyja (el óvulo) y entra al Hogar de los Ettins (el útero). Él (el feto) come golosamente y gracias a Loki (adrenalina) renace & mata a los Ettins (corta el cordón umbilical).

Thor vestido de Freyja

Vituð ér enn – eða hvat?

FUENTE: https://twitter.com/WargarW/status/1269656753010102273 https://twitter.com/WargarW/status/1269658251114754053 https://twitter.com/WargarW/status/1269972926281003009

La Charada

El término “god” (“dios” en inglés), Nórdico góð, del proto-Nórdico *guda, significa simplemente “bueno”, pero el significado original del término es “lo que conjuras” o “lo que tú controlas con encantamientos/hechicería”. Es una fuerza de la naturaleza que el hechicero puede dirigir (así es buena [good -> god] para tí). Un hechicero era llamado góði (“god” [“dios”]) y una hechicera gýðja (“goddess” [“diosa”]). Cualquier fuerza de la naturaleza que el hechicero o hechicera pudiese conjurar era un “dios/diosa”.

Las deidades eran nombradas de acuerdo a sus atributos o poderes, su función o rol, como Óðinn (“soplar, “inspirar”, “despertar espiritual”), Freyja (“semilla [feminina] [es decir; el óvulo])”, Freyr (“semilla [masculina] [es decir; el espermatozoide”), Baldr (“blanco resplandeciente”), Týr (“rayo [de luz]”), Þórr (“tronador”), Jörð (“tierra”), Höðr (“escondite”, “capucha”), Heimdallr (“árbol sobre el lecho”, “árbol del mundo”), Máni (“vagabundo”, “medida”), Njörðr (“sed desde abajo”), Forseti (“asiento delantero”, “asiento del juez”, “banquete”), Sága (“búsqueda [conocimiento]), Skaði (“salto”, “escalada”), Sól (“brillante”, “dador”, “seguro”, “salud”), Váli (“caído”, “elegido”, “fuerte”, “poder”), Viðarr (“madera”, “bosque ancho”), Íðunn (“laboriosa”, “industriosa”), Loki (“relámpago”, “destello de luz”), etc.

Sí, el conjurador se convertía en el dios/diosa que él/ella conjuraba. Él/ella era un góði/gýðja.

Así como puedes ver, el concepto de “dios” no era el mismo que el de la mayoría de la gente hoy en día. Lo divino no era “sobrenatural”. Lo divino podría albergar poderes con los cuales hemos olvidado conectar o que ya no entendemos, pero todo es perfectamnete natural. Sí, no hay nada sobrenatural en lo divino.

Cuando tú crees que ellos los veían como seres sobrenaturales que “adoraban”, como los Abrahámicos adoran a su ídolo Hebreo, estás cayendo en la trampa que se ideó para los no iniciados. Sí, esta es la impresión que puedes obtener de descripciones antiguas de nuestra Tradición. Sí, todo parece sobrenatural, y supersticioso. Pero esto es una charada.

La charada, la ginn, (“charada”), no se creó para engañar a la gente sin un buena razón, sino como una forma de probar y educar a las personas. Así que la Tradición no es solo una Tradición, sino que una Tradición dividida en diferentes niveles de entendimiento; el exotérico y el esotérico. Algunos permanecerán dentro de la caverna de Platón, y seguirán creyendo que las sombras danzando en la pared frente a ellos son “reales”. Otros se darán la vuelta y verán lo que causa las sombras que danzas en la pared. Ellos abandonarán la oscuridad de la caverna y lograrán… elevarse a lo divino. Tú caerás gritando, y agarrarás las runas (secretos) de la hierba verde. Tú mismo ofrecido a tí mismo.

Odin en el Yggdrasil, recoge las runas.

FUENTE: https://thuleanperspective.com/2020/06/24/the-charade/

Hechicería

El Proto-Nórdico *saiþaR significa “tradición” o “hechicería”, pero al entrar en la Edad Vikinga este término ya se había ramificado en los Nórdicos seiðr (“hechicería”) y siðr (“tradición”). Aunque originalmente, ambos eran lo mismo. Tal vez esta división es evidencia del declive de las habilidades de los agricultores (en oposición a los intelectualmente superiores cazadores-recolectores) para pasar las pruebas, así una parte de la Tradición se volvió esotérica, mientras que la otra permaneció exotérica. Una se volvió “hechicería” y la otra permaneció en la forma de las creencias del día a día y los festivales y tradiciones, sin ningún tipo de entendimiento más profundo.

Se cree que el término Inglés sorcery (hechicería) como el proto-Nórdico *saiþaR derivan de la misma raíz PIE (Proto-IndoEuropea) *sêr-, que significa originalmente “suerte”, “destino” o “señales”.

El hechicero llevaría una rama sagrada, un bastón de hechicero, llamado gandr, del proto-Nórdico *ga-anda-, que significa “animar” o realmente “dar aliento a”. Él mismo era los antepasados reencarnados, un dios, Óðinn, y como la placenta (el árbol del mundo) transfiere conocimiento de los ancestros al feto por medio del cordón umbilical, él se sentaría bajo un árbol sagrado y transferiría conocimiento a otros desde el árbol sagrado y sí mismo mediante el bastón del hechicero. Él les ayudaría a “darse a luz a ellos mismos”, como una partera de la mente, para reencarnar, para “darles señales”. Esta era su hechicería.

Para que una persona se encontrara a sí misma el hechicero le presentaba distintas señales y entonces veía si la persona las reconocía, o era capaz de encontrar su correcta combinación. Si lo lograba, él le preguntaría a la persona una contraseña, que solo el hechicero conocería, directamente de la boca de una persona en la tumba, o transmitida por un hechicero que la conociera, algunas veces de muchas generaciones atrás. La persona legítima sería capaz de reconocer las señales correctas y la combinación correcta de ellas y podría recordar esta contraseña secreta, solo habiéndosele presentado estas señales. Ellas le recordarían su contraseña, y así el hechicero podría decir si era realmente la persona en la tumba, que ha vuelto a la vida.

Las señales podían ser canciones, runas o stanzas, pero también usaba objetos físicos para este propósito. Estos objetos eran artículos “falsos” o vinculados al individuo que debía reencarnar. Éstos últimos eran recolectados de la tumba de la persona que reencarnaría. Este era el propósito de enterrar a los muertos con sus objetos más preciados: para que pudieran reconocerlos y recordarlos en su siguiente vida. Los objetos “falsos” le eran presentados solo para permitir al hechicero poner a prueba a la persona. Si una persona reencarnara podría reconocer los objetos que conocía en su vida anterior, y no escogería entonces un objeto similar “falso” como suyo al reconocerse. Solo la persona verdadera sería capaz de notar la diferencia entre por ejemplo 2 diferentes espadas, una “falsa” y una que realmente fue suya en su anterior vida.

Si una persona se “reconocía a sí misma” de esta forma, el hechicero le ayudaría a recordarse, por medio de esta hechicería. Él reanimaría al muerto, por así decirlo, en un nuevo cuerpo. Descubriría su suerte en su vida, su destino, por medio de la hechicería.

FUENTE: https://thuleanperspective.com/2020/06/24/sorcery/

Runas en la Hierba Verde

Nuestros antepasados eran salvajes y libres; bárbaros nómades que vivieron como cazadores-recolectores – por cientos de miles de años. Pero como sabemos, en algún momento esto cambió, primero con el advenimiento de la agricultura y más tarde el de la civilización. La agricultura significó la domesticación de animales, pero también la auto-domesticación. Como resultado, vimos un descenso de las capacidades físicas e intelectuales de nuestros ancestros. No solo sus esqueletos crecieron más delgados y frágiles, sino que sus cerebros también se encogieron, y se volvieron menos inteligentes. Antes de esta degradación, todos pasaban las pruebas y se encontraban a sí mismos, pero de vez en cuando el agricultor auto-domesticado fallaba, y permanecía en la “Caverna de Platón”, por así decirlo. Con el tiempo más y más agricultores fallaron las pruebas, y con la llegada de la (semi-) civilización la auto-domesticación se aceleró dramáticamente, y del mismo modo lo hizo el declive del intelecto y las capacidades físicas humanas. En la Antigüedad clásica solo unos pocos elegidos pasaron las pruebas y se volvieron divinos. El resto siguió “creyendo que Santa Claus es real” , por decirlo de alguna forma. Sí, al final, una mayoría sólo conocía la Tradición exotérica; solo la farsa que pretendía ayudarlos a encontrarse a sí mismos. Y así no lograron encontrarse a sí mismos…

Sí, cuando vemos los libros escritos acerca de nuestra herencia, incluso aquellos escritos en la Antigüedad Clásica, tenemos que tener esto en mente. Estamos viendo una descripción de la Tradición exotérica… En el fondo se sentaron unos pocos selectos, manteniendo la Tradición esotérica para ellos mismos. Sólo ellos pasaron las pruebas. Sólo ellos fueron divinos.

Druidas en Inglaterra

Cuando los romanos asesinaron a los druidas Celtas, la herencia celta cayó en las sombras. Ignorancia. Cuando los judeo-cristianos cometieron genocidio contra el resto de la élite espiritual e intelectual pagana europea, incluso hasta entrado el siglo XVIII, lo mismo sucedió con el resto de Europa. Nuestra Tradición desapareció en las sombras.

Lo que permaneció fue la farsa, la aparentemente infantil y tonta creencia en “Santa Claus”, incomprensibles y místicos elfos, dioses y diosas. Þórr montando su carro por el cielo, Óðinn montando un caballo de ocho patas, Loki transformándose en una mosca, Freyja llorando lágrimas de oro, etc., etc., etc.

Mi tarea es ayudarte a encontrar el significado. Ayudarte a abrir los ojos y encontrar las runas en la hierba verde, para que las puedas leer y comprender, Idealmente por tí mismo.

FUENTE: https://thuleanperspective.com/2020/06/24/runes-in-the-green-grass/