El Ser y sus Partes

Hoy en día, tendemos a pensar en el Ser como conformado por 2 o 3 componentes: un cuerpo, una mente, y tal vez un alma. Estas pocas partes forman un único todo coherente que puede ser clara y limpiamente separado de su ambiente, al menos conceptualmente. La línea que separa el Ser y lo demás es bastante clara e inalterable.

En la cosmovisión Nórdica, sin embargo, el Ser es una entidad más complicada. Mientras los nórdicos ciertamente tenían un concepto del Ser – no hay “unidad” insípida en su perspectiva – que el Ser está compuesto de numerosas partes diferentes que son todas semi-autónomas y pueden separarse de las otras bajo ciertas circunstancias.

Ninguna de estas partes corresponde al concepto de un “alma” en el sentido tradicional Cristiano – una esencia absolutamente única e intransferible de una persona. La palabra en Nórdico Antiguo para “alma”, sál, fue inventada solo después que los Nórdicos se convirtieran al Cristianismo, lo cual destaca la falta previa de tal concepto. (No obstante, se pensaba que varias partes del Ser vivían después de la muerte o eran reencarnadas).

La cosmovisión Nórdica nunca dio mucho valor a un conjunto uniforme de doctrinas, y, por ello, no contiene una descripción exhaustiva y sistemática de las partes que componen al ser humano. El presente artículo no hace el intento de lograr esto, y en cambio, ofrece una descripción de las 4 más importantes y comúnmente mencionadas partes del Ser en la literatura Nórdica Antigua: hamr (“forma/apariencia”), hugr (“pensamiento”), fylgja (“seguidor”), y hamingja (“suerte”).

El Hamr

Hamr (pronunciado como la palabra Inglesa “hammer”) se traduce literalmente como “forma” o “piel”. El hamr es la forma o apariencia de uno, la cual los demás perciben a través de la observación sensorial. A diferencia de nuestra visión moderna, sin embargo, aquello que es percibido por los sentidos no es absoluta ni inalterablemente estático y fijo. De hecho, hamr es la palabra más crucial en el léxico del Nórdico Antiguo para cambio de forma. La frase del Nórdico Antiguo que denota el proceso de cambio de forma es skipta hömum, “cambiando hamr,” y la cualidad de ser capaz de realizar esta hazaña es llamada hamramr, “de fuerte hamr.”

El Hugr

Hugr puede ser más satisfactoriamente traducido como “pensamiento” o “mente.” Corresponde a la personalidad de alguien y los procesos cognitivos conscientes, y por lo tanto se superpone considerablemente con lo que hoy día llamaríamos el “yo interior” de alguien.

El hugr generalmente permanece permanece dentro de su “dueño”, pero puede a veces crear efectos en personas lejanas solo al pensar en ellos de cierta manera. Esto es particularmente posible para la gente que es descrita como poseedora de un ecepcionalmente fuerte hugr.

La Fylgja

¿Recuerdas los gatos, cuervos, y otros espíritus familiares que son a menudo los compañeros de brujas en los cuentos populares Europeos? Estos son fylgjur (pronunciado “FILG-yur”) en plural y fylgja (pronunciado “FILG-ya”) en singular. La fylgja es generalmente percibida en una forma animal por aquello con clarividencia, aunque también se sabe de fylgjur humanas. Es un espíritu asistente cuyo bienestar está íntimamente ligado al de su poseedor – por ejemplo, si la fylgja muere, su dueño muere, también. Su carácter y forma están íntimamente conectados al carácter de su poseedor; una persona de noble cuna podría tener un oso fylgja, una persona salvaje y violenta, un lobo, o una persona glotona, un cerdo.

Fylgja se traduce literalmente como “seguidor,” pero, a menudo, es descrita como viajando adelante de su dueño, llegando al destino propuesto antes que su poseedor o apareciendo en los sueños de alguien que se reunirá con el dueño al día siguiente. Intrigantemente, el término también se aplica a la placenta, pero la conexión es misteriosa y poco clara.

La Hamingja

La cuarta y última parte del Ser Nórdico que consideraremos aquí es la hamingja (pronunciada “HAHM-ing-ya”). La palabra es usada a menudo en un sentido abstracto para referirse a la “suerte”, pero el entendimiento Nórdico de suerte es muy diferente del nuestro. En las adecuadas palabras de Bettina Sommer, “la suerte era una cualidad inherente en el hombre y su linaje, una parte de su personalidad similar a su fuerza, inteligencia, o habilidad con las armas, a la vez la causa y la expresión del éxito, la riqueza y el poder de una familia”.

La suerte, la hamingja, es una entidad personal en derecho propio, es parte del Ser, y puede ser separada de los otros componentes del Ser en ciertas circunstancias. Cuando una persona muere, su hamingja es frecuentemente reencarnado en uno de sus descendientes, particularmente si el niño o niña recibe el nombre del poseedor original de la hamingja. A veces, como en la Saga de Viga-Glum, la hamingja se lega a sí misma a un pariente de su poseedor original, sin que tenga que tener lugar ningún nombre especial. La hamingja también puede ser prestada a otros durante la vida para ayudarlos en misiones particularmente peligrosas donde la suerte sea especialmente necesaria.

La Paradoja del Individualismo y la Conexión Social

Hay una paradoja fascinante en la visión Nórdica del Ser. Por una parte, la cultura Nórdica era llamativamente individualista en el sentido de darle gran valor a la realización personal (aunque este tipo particular de individualismo no tenía mucho lugar para la tendencia “todo vale” de su primo moderno). Los Nórdicos viajaron increibles distancias para ser celebrados y recordados individualmente como grandes guerreros y héroes. El poema Nórdico Antiguo Hávamál aconseja a sus oyentes,

Wealth will pass,
Men will pass,
You too, likewise, will pass.
One thing alone
Will never pass:
The fame of one who has earned it.[11]

And yet, as we’ve seen, the Norse view of the self was actually rather diffuse and fluid. How are we to make sense of this tension?

We’ve seen that the Norse would have rejected our modern view of the self as a monad – something which, in the last analysis, is unique and cleanly distinct from its environment, and whose core characteristics aren’t really separable or transferable to others. (Of course, we do make an exception for the transmission of genes to one’s children, but that’s a purely physical and involuntary process.) Instead, the Norse saw the self as a locus of spirit, will, and perception – that is, more of a strong tendency than an absolute. As such, the self could be readily related to and thought of as a single thing in addition to its various constituent parts and a member of a group.

In other words, the self was defined by its social position and deeds rather than by a detached essence. Even the spiritual parts of the self were social and active entities. As much as the Norse stressed competitive individual success, that success (or failure) occurred within a particular social framework, and was defined in social terms – not as “following one’s passion” or “fulfilling one’s dreams,” but as earning fame.

FUENTE: https://norse-mythology.org/concepts/the-parts-of-the-self/ https://twitter.com/odelsarven/status/1274662115564027904

Ser los Dioses

Así como tu cuerpo está formado por varias partes de tus antepasados, así también tu espíritu – tus debilidades y fortalezas. Los Dioses son la suma de tus familiares (ancestros). Honrarlos es mantener/mejorar las cualidades de la sangre/espíritu con cada renacimiento. Es decir: SER los Dioses.

Algunas de estas cualidades son exclusivas a tí, la mayoría de ellas sin embargo no lo son. Por lo tanto, cultivarlas no depende sólo de tí, sino que son un objetivo transpersonal para el bien mayor de tu gente y aquello que los hace ser quienes son. Es decir, tu ambiente/entorno y hábitat natural.

FUENTE: https://twitter.com/Stefan19303036/status/1190998758252797953

Per Aspera Ad Astra

Amigos europeos; tenéis que hacer sacrificios y trabajar duro para mantener lo bueno de la vida, en vuestra tierra y cultura y también en vuestro cuerpo y mente. La tradición-religión de nuestros antepasados era un sistema para lograr esto, un sistema que había sido creado hace cientos de miles de años, y que había sido perfeccionado y mejorado siempre para lograr un efecto óptimo.

Cuando los neandertales europeos (es decir, los europeos originales) comenzaron a mezclarse con (el africano) homo sapiens, desde hará unos 100.000 años y en adelante, la necesidad de un sistema tal creció dramáticamente, incluso aunque la mezcla en aquella época ocurría muy raramente y en un grado mínimo. Los efectos adversos de esta mezcla de especies fueron muchos, significativos y dramáticos. Lo que había sido un paseo constante cuesta arriba se convirtió en una peligrosa escalada por el costado de un acantilado – y cuando el hombre europeo perdió el agarre cayó, lejos y mucho tiempo.

Damas y caballeros de Europa: es de la mayor importancia que acabemos con nuestra caída y comencemos a trepar de nuevo, colectivamente. Arrojad la religión judía – el cristianismo – al abismo, allí donde pertenece, ¡y reclamad vuestra herencia europea!.

Caer podría ser más fácil y cómodo por ahora, pero a no ser que comencéis a escalar, pronto golpearéis el suelo – y puedo aseguraros de que esto no será agradable.

Deseo dedicar este post a la memoria del guerrero noruego innombrado y sin armadura  (es decir, pagano), que blandía un hacha, y que según las fuentes anglosajonas mató a 40 cristianos en el puente de Stamford en el año 1066. El está todavía seguramente entre nosotros hoy día. Los héroes nunca mueren. Sólo cambian de cuerpos.

La Batalla del Puente de Stamford

HailaR WôðanaR!

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2014/06/14/per-aspera-ad-astra/

Metempsicosis

Como se explica aquí y aquí, nuestros ancestros creían en la reencarnación y en la vida eterna del hombre honorable. No había “castigo” para los malos ni más recompensa para los buenos que el renacimiento -aquí en la tierra, dentro de la familia.

Lo que ellos creían era que al morir vuestro cuerpo se iba a Hel (“oculto”), es decir la tumba o el túmulo mortuorio. Era un lugar frío, húmedo y oscuro, pero en realidad no era más que un nombre que se le daba a la tumba. Nuestros cuerpos muertos regresan a la tierra, tan simple como eso. Vuestra mente (que los judeocristianos llaman “alma”) era enviada al cielo para que el fuego del sol la purificase. Y al igual que con Hel, no había ‘castigos’ ni ‘sufrimiento’ involucrados. Sólo había que dejar que la fuerza purgadora del fuego removiese las partes negativas para que no regresaran junto con vosotros al renacer en un nuevo cuerpo.

La cantidad de ‘vosotros’ que renacería era la misma cantidad que quedaría después de que el fuego hubiera removido lo malo. Así pues, por decirlo de alguna forma, quien fuese verdaderamente honorable podría renacer ‘por completo’. Otros renacían con sólo pequeños fragmentos de su mente, y otros -los malvados-, por supuesto, eran simplemente eliminados. Dejaban de ser, dejaban de existir. Pasaban al olvido.

Los muertos más honorables eran enterrados en tumbas hermosas, y cuando los niños alcanzaban una edad suficiente, podían elegir como quién querían renacer. Cuanto más honor tenía la persona muerta, más niños estarían deseosos de renacer como ella.

Al morir, a menudo los hombres decidían llevarse a la tumba sus posesiones más valiosas, para asegurarse de que las tendrían en la próxima vida -y probablemente también para intentar persuadir a los niños a renacer como ellos si no bastaba con su honor. Así que cuanto más honor y más riqueza tuviera una persona muerta, mayor era la probabilidad de que un niño la eligiese para renacer como ella.

Si un muerto jamás era elegido por un niño, jamás renacería. Por lo que no era suficiente con el honor por sí solo: el muerto que era honorable además necesitaba ser elegido por un niño para renacer. El renacimiento no era ‘automático’, aún para los más honorables.

Los paganos europeos también se purifican en vida con el fuego

ukrainepagans

Podréis decir que no hay evidencia que apoye la creencia en la reencarnación. También podréis afirmar que no existe tal cosa. De acuerdo, pero, de la forma en que yo lo veo, estaríamos mucho mejor si viviésemos en sociedades en las que la gente cree en la reencarnación; mucho mejor que ahora, en sociedades en las que la gente cree ya en un “paraíso celestial” de ficción (judeocristianos), ya en nada (ateos). No importa si es real o no; lo que importa es que la gente que tiene la creencia de que renacerá aquí en la Tierra, dentro de la misma sociedad, ¡hará todo lo que pueda para asegurar la salud y la felicidad de su descendencia!

¿Pescaríais todos los peces del océano, mataríais a todos los animales del bosque, talaríais todos los árboles o extraeríais todo el petróleo de la tierra para usarlo todo en el transcurso de tu vida si creyerais que vais a renacer en la Tierra? ¿No dejaríais nada para cuando reencarnéis? Claro que no. Por el contrario, intentaríais preservar todo lo que es bueno para así crear más bondad, y traspasarla a quienes vengan después de vosotros -a vosotros mismos en vuestras vidas futuras.

En verdad no me preocupa si renaceré o no, o si la reencarnación es real o no, pero soy capaz de ver el valor que un sistema de creencias de esta clase tiene para mi especie, y comprendo que sólo un sistema de creencias tal puede asegurar la supervivencia de lo bueno y lo justo. Sólo tal sistema de creencias permitirá el mejoramiento de nuestra especie. No importa lo que pienses, digas o sientas; todas las posibles alternativas son peores en todo aspecto, porque, nos guste o no, el hombre es una criatura egoísta. Y en vez de intentar reprimir el ego del hombre, deberíamos usarlo para cultivar sociedades magnas.

¡Salve WôðanaR!

El fuego purificador del Sol:

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2014/06/01/metempsicosis/

La Tierra Media

La religión europea nos ha sido interpretada por los judeocristianos, y su visión de lo que es nuestra tradición se ha esparcido a lo largo del mundo académico.

Nuestra mitología ha sido reducida a una graciosa curiosidad, un primitivo cuento de hadas, una disparatada interpretación de la realidad. En verdad no es más que eso… ni siquiera cuenta como una religión; es sólo mitología.

Nuestro mundo era visto como un árbol, y si este árbol llegaba a caerse, el cielo se vendría abajo. Y por supuesto, cuando los gloriosos y heroicos sacerdotes de la cristiandad talaron el Irminsûl en Alemania, los paganos, al ver que el cielo no se movió de su sitio, quedaron convencidos de que todo esto era absurdo. Jaja, ¿cómo pudieron ser tan ignorantes y estúpidos?

Nuestros dioses son como personajes de caricatura; surcando los cielos montados en caballos de ocho patas y carros tirados por gatos o cabras. Freyja es la diosa del amor. Óðinn, el de la guerra y la poesía. Þórr el dios del trueno. Et cetera. Todos ellos son solamente seres unidimensionales, tan triviales que hasta el personaje promedio de Dungeons & Dragons parecería inmensamente complejo a su lado.

Así que no hay necesidad de profundizar en ello… No son más que incoherencias. Claro, es entretenido, pero eso es todo. Debemos progresar hacia las religiones monoteístas, que son más avanzadas. Así es: la evolución se ha encargado de que dejemos a un lado las primitivas religiones politeístas para dar paso a las religiones más avanzadas. Religiones con un código moral. Porque, ciertamente, no existe la moral en las religiones primitivas.

Como habréis podido deducir, lo anterior es justamente cómo nuestra sociedad nos presenta la cosmovisión y la religión de nuestros ancestros. Son puros disparates que se han ido para siempre, y gracias a Dios… Jamás volveremos a todo eso más de lo que volveremos a creer que la tierra es plana.

Tan sólo que… nuestros antepasados nunca creyeron que el mundo era plano. Esto es un mito moderno. Es sabido que tenían muy claro que el mundo es esférico. Todos los lingüistas concuerdan en esto, y también hay bastante evidencia arqueológica que lo apoya. Como estas estatuas: ¿Habrían representado el mundo como una esfera de haber creído que era plano? ¿Habrían usado alguna vez la palabra “esfera” para referirse a él de haber pensado que era plano? (Buscad “Atlas carrying the World on his shoulders” en Google [“Atlas cargando al mundo sobre sus hombros”] para más imágenes como la de abajo, y podréis notar que esas representaciones de Atlas hechas en la antigüedad también lo muestran cargando una esfera.)

Atlas Farnesio

Pues no, no creían que el mundo era plano, y cuando os deis cuenta de ello entenderéis también que todas las otras cosas que se nos dice sobre nuestra mitología y nuestros ancestros son falsas.

Partamos por el árbol del mundo de Escandinavia, representado como un árbol que crece en un disco plano (después de todo, ellos pensaban que la Tierra era plana ¿no?…), cuyas raíces se extienden hasta Hel y su copa alcanza el cielo, donde habitan los dioses. Su tronco se encuentra en el mundo de los vivos, la Tierra Media… así que tenemos un mundo para los muertos, uno para los vivos y otro para los dioses.

Lo que yo veo como el problema principal en esto es la separación que hacen entre el hombre y lo divino: el hombre reside en la Tierra y los dioses en el cielo, y sólo a veces los dioses caminan entre nosotros, pobres mortales, aquí en la Tierra. Lo siento mucho, pero eso no es paganismo; es la cosmovisión judeocristiana. En el paganismo el hombre, imitando a la deidad, se vuelve una deidad él mismo en la tierra. Pasa por un proceso de iniciación, mejora, madura, cambia en alguien superior. Se aplica a lo que es divino y de esta forma ¡él mismo se vuelve un dios! Lo divino siempre está presente; en su interior y a su alrededor, alterando el curso de las cosas. Así que el hombre y los dioses viven uno junto al otro, en el mismo mundo. Todos viven en Ásgarðr (“el jardín de los espíritus”), la copa del árbol de la vida.

Entonces, ¿qué es exactamente Miðgarðr (“la Tierra Media”)? Se ubica justo entre el mundo de la vida (Ásgarðr) y el de la muerte (Hel). Pero ¿qué es? ¿El nacimiento? ¿La muerte? ¿una suerte de mundo de no-muertos? La verdad es que sí…

La Tierra Media es el túmulo mortuorio; un lugar cercado, en que moran los cuerpos de los muertos honorables. Estos muertos honorables no están muertos para siempre; sólo están esperando renacer. Es por esto que no están en Hel (“oculto”), el lugar de la sombra, sino en la Tierra Media, un mundo a medio camino entre la vida y la muerte. Un lugar en el que estás muerto, pero esperando nacer de nuevo.

Ejemplo de lo que es la Tierra Media (Túmulo)

Ergo: sólo está realmente muerto lo que no es honorable y digno de ser recordado.

La idea es que al momento de mi muerte, mi sombra (esto es, todo lo malo que haya hecho alguna vez) será arrojada dentro de Hel, y ahí permanecerá para siempre (es decir, olvidada). No la necesitamos. Sólo queremos recordar lo bueno que hice. Lo único que queremos llevar con nosotros al futuro es el recuerdo de mis acciones honorables. ¿Para qué querrían las generaciones futuras cultivar mis aspectos malos o mis errores? ¡No es así como se volverán dioses! Esto sólo podrán lograrlo cultivando los aspectos buenos: lo justo, lo fuerte, lo hermoso, lo valiente, etc. Es únicamente a través del recuerdo de lo bueno que hicieron los muertos que podrán volverse mejores. No vaguéis entre las sombras; sólo conseguirás oscurecer tu mente.

Nosotros, damas y caballeros, vivimos en Ásgarðr, codo a codo con los dioses y diosas. Si no sois capaces de verlos se debe únicamente a que una sombra os nubla la vista, un velo de falsedad cubre vuestros ojos, o a que un coro judeocristiano os inocula mentiras a gritos en los oídos, evitando así que escuchéis la canción divina. Es aquí donde está lo divino: en el aire, en los árboles, en el agua, en la tierra y las rocas, y, por sobre todo, ¡en vosotros mismos! En vosotros reposa el potencial para convertiros en dioses o diosas. Tan sólo debéis estiraros y coged todo lo que es bueno, y asiros a ello hasta vuestro último estertor. Aferraos a ello y jamás lo soltéis, sin importar la fuerza con la que la sombra intente jalar y arrebatároslo. ¡Volveos uno con lo divino; volveos divinos vosotros mismos! ¡Aseguraos de que vosotros y lo bueno os volváis inseparables! Al hacerlo, no habrá nada que puedan hacer para haceros algún daño:

Hâvamâl, estrofa 76

Deyr fê

deyja frændr,

deyr sjâlfr it sama;

ek veit einn,

at aldregi deyr:

hveim er sêr gôðan getr.”

(Muere el ganado,

Mueren los amigos,

De la misma forma morís vos;

Pero se de algo que jamás muere:

Una reputación honorable)

No hay muerte que alcance a los honorables. Viven para siempre: vuelven a la vida desde la Tierra Media, el mundo entre el de la vida y el de la muerte, cuando los niños los eligen para renacer –convirtiéndose estos últimos en aquéllos.

La religión europea es un sistema para cultivar lo bueno que hay en el hombre, la vida y las acciones honorables –con el objetivo de transformar a la sociedad en un “paraíso terrenal” (¡pues qué tenemos sino la Tierra!), y a los mejores hombres y mujeres en dioses y diosas. Es, por decirlo de alguna forma, un medio para transmutar al plomo en oro, en un sentido espiritual.

La religión europea es una celebración de la vida en la Tierra, contrastando diametralmente con el culto a la muerte del judeocristianismo, que se dedica a diseminar nada más que desprecio por la vida en la Tierra, abogando por un supuesto “paraíso” ficticio, en el que seguramente los judeocristianos no tendrán que volver a hacer nunca más nada que suponga alguna dificultad (o que signifique honor…). El judeocristianismo no es más que el cultivo de la pereza, el hedonismo y la cobardía.

***

Yo soy pagano, por lo tanto camino por los senderos menos transitados, por entre la espesa vegetación de una vasta selva. A veces camino en la oscuridad, sin saber hacia donde me arrastra el destino. A veces lo hago bajo una lluvia gélida, debiendo luchar para mantenerme con vida. Suelo tropezar con vetustas raíces, y grietas que yacen ocultas en el suelo. Caigo sobre rocas afiladas y troncos de árboles caídos, en torrentes congelados y cuesta abajo por escarpados riscos. Mas, cada vez que lo hago, sonrío y me enorgullezco de mis cortes y magulladuras, para luego levantarme y seguir mi camino. La vida es buena. Y no es buena incluso en la adversidad, sino que particularmente en la adversidad, por cuanto nos presenta una oportunidad de probarnos a nosotros mismos; ¡una oportunidad de obtener honor!

Lo que hará que seáis recordados por vuestros descendientes, y los hará admirarte y volverse mejores por tu causa, es tu honor.

¡Salve, oh Dioses! ¡Salud y regocijo!

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2014/03/15/la-tierra-media/

La Placenta, el Verdadero Yggdrasil

Yggdrasil (“el caballo terrible”, “el caballo que exige/demanda asombro”) . También es llamado Heimdallr (“el árbol de mundo”, “el árbol sobre la cama”), como el Dios, y Mímameidr (“el árbol de la memoria”).

Sí, estoy hablando de LA PLACENTA, el medio para transferir recuerdos de vidas pasadas.

La placenta, también llamada Yggdrasil… el medio por el cual los recuerdos de vidas anteriores son heredados.

FUENTE: https://twitter.com/GandalftheWhi19/status/1154117892767715330

Fylgia

Muchos creen que el concepto de los ángeles y los ángeles de la guarda es un concepto cristiano, pero estos están muy errados. Incluso el propio término ángel procede de la Anigua Grecia y signfica simplemente “mensajero”. Los ángeles eran los mensajeros de los dioses, tal y como también se representan a menudo los elfos luminosos en Escandinavia. Sería tan osado como para afirmar que ese angel es la manera griega de denominar a un elfo luminoso de la guarda.

Un elfo luminoso de la guarda era llamado en la Antigua Escandinavia un fylgja (“seguidor”, “espíritu guardián”). Este era un espíritu que te seguía a donde quiera que fueras, quitando obstáculos de tu camino, ayudándote a encontrar el camino y evitando que te perdieras, protegiéndote del daño y la muerte, de comer comida venenosa y de beber agua contaminada, de los depredadores peligrosos y así con todo. Algunos afirmaban que la fyjgja incluso caminaba delante de tí, para detectar cualquier trampa y daño antes de que te afectara. Ellos eran, entonces, cuando eran vistos por otros caminando por delante tuyo, llamados vardøger(“vigilantes”, “guardianes”).

La imagen de un bello elfo (siempre femenino) siguiéndote y vigilándote, es bastante romántica e incluso un poco infantil, pero la idea parte de la creencia en la hamingja; tu fylgja es básicamente sólo tu hamingja antropomorfizada. Esto también explicaría el por qué la hamingja es traducida frecuentemente con el significado de fylgja. Sólo tu Honor puede protegerte realmente de los males de este mundo. No sólo directamente, sino también en el sentido de que el Honor asegurará tu supervivencia espiritual e inmortalidad, sin importar lo que le pase a tu cuerpo físico (a tu forma). ¡Nada puede dañar al honorable!. Ni la muerte, ni el dolor. Sólo el comportamiento deshonroso puede, porque se lleva el Honor de la persona. El Honor es todo lo que importa a largo plazo.

Cuando nuestros enemigos nos atacan con mentiras y rumores falsos atacan nuestro Honor, porque han comprendido que ese es el modo de destruir Europa; falsifican todo lo que es nuestro y difunden solo mentiras sobre nuestros antepasados. El competente, bien arreglado, limpio, fuerte, valiente, inteligente, sabio y Honorable Europeo Antiguo es representado como un salvaje incompetente, semidesnudo, sucio, débil, cobarde, estúpido, ignorante y deshonroso. Se escupe y ridiculiza todo lo europeo, se roba o se muestra erróneamente; mostrado bajo la oscuridad judeocristiana.

Sin embargo, hay algo bueno acerca de la luz; tan sólo necesitas una única luz para desvanecer la oscuridad, y ni siquiera toda la oscuridad del mundo puede extinguir una única luz. Damas y caballeros; traed de vuelta vuestros elfos luminosos, vuestros seguidores que iluminan el mundo para vosotros, ¡y ya no tengáis miedo nunca más de caminar directamente a través de la oscuridad judeocristiana, y desvaneced su oscuridad mientras lo hacéis, segura y orgullosamente!. ¡Salve a los Elfos Luminosos!. ¡Salve y Gloria!.

“Elfos del Valle” (N. Blommér, 1850)

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/tag/fylgja/

Hamingja

“El ganado muere,
Los amigos mueren,
De la misma forma mueres tú también;
Pero sé de algo que nunca muere:
Una reputación honorable.”
(Hâvamâl, estrofa 76)

Hasta donde sé, el término hamingja tiene como principal siginificado “suerte”, pero en Noruego Antiguo quiere decir antes que todo vardøger o fylgja (“seguidor” en el sentido de “espíritu guardián”). Un vardøger es el “doble” de una persona, y lo precede donde quiera que vaya. Este espíritu es visto con frecuencia en un lugar mucho antes de que la verdadera persona llegue a ese lugar. Por otro lado, la traducción literal y el significado original de la palabra hamingja es “el que camina en hamr”. Hamr es la figura, la forma de la persona.

Entonces, ¿quién es el que camina en figuras y formas? Y ¿de qué figuras y formas estamos hablando? Los mitos nos hablan de dioses que podían adoptar diferentes figuras y transformarse; aves, serpientes, insectos, toros, lobos, etcetera. Así que podemos decir que ellos también “caminaban en formas”.

Antes incluso que lo anterior, ¿qué  quién camina en formas? Obviamente son nuestros espíritus. Tú naces en una forma, vives (caminas) con esta forma, y luego mueres. Entonces vuelves a nacer con una forma distinta, y vives (caminas) nuevamente y vuelves a morir. Y así continúa todo, muy probablemente por toda la eternidad. Así que podemos decir que nuestros espíritus son entes inmortales que sólo cambian de forma de vez en cuando;¡Somos nosotros quienes caminamos en formas! Nosotros somos los dioses, y ellos, a su vez, son nosotros, tal como creían los antiguos filósofos griegos; podemos llegar a caminar en cualquier tipo de forma. Desde las criaturas más bajas (bichos, gusanos) a las más elevadas (dioses), y cualquier criatura entre ellas. Si existe físicamente y está vivo, es un recipiente para alguna clase de espíritu.

Mas aún quedan preguntas por plantearnos; ¿qué es, entonces, un “espíritu”? Se decía que las deidades y los espíritus también tomaban la forma de árboles y otras formas de vida vegetales, y, como se explica aquí, toda forma vida es causada por la luz. Por lo tanto, sería correcto que llamásemos a nuestros dioses y espíritus simplemente “luz”. ¿O quizás “elfos de luz” sería mejor? ¡Luz blanca! Entonces, tu verdadero yo es luz blanca que camina en formas.

Así todo, nuestros muy nobles y altamente inteligentes ancestros afirmaban que podías aumentar esta luz por ti mismo. Podías nutrirla, estimularla ¡y hacerla aún más grande! ¡Tal como se puede hacer con un rumor! Tal como con tu Honor! Hablando en un plano espiritual tu Honor también iluminará el mundo para los demás; los inspirará, fortalecerá su determinación y sus decisiones, los consolará cuando tengan problemas, y los ayudará a encontrar el camino a través de la oscuridad del mundo. Sabemos que esto es cierto. Aún hoy seguimos creciendo gracias a la luz que crearon nuestros héroes y heroínas que hace tiempo dejaron este mundo: Marco Aurelio, Tore Hund, Michael Wittmann, Decébalo, Vercingétorix, Arminio, y muchos otros. Su luz sigue aquí; brillando, sirviéndonos de abrigo e iluminando. Ellos siguen aquí, con nosotros, dentro de nosotros, nutriendo nuestro espíritu y alimentándonos metafísicamente.

Entonces, el hamingja no es solamente la suerte que tienes en la vida, sino que eres tú y la suma de todos tus logros honorables, y también aquellos logros honorables de tus ancestros por los que has sido iluminado espiritualmente. Puedes dejar que se marchite y finalmente muera, llevando una vida vergonzosa, al estilo moderno, con lo que sólo lograrás destruirlo en vez de traerle luz, o ¡puedes hacer lo que tus antepasados y luchar por una vida de Gloria y Honor! ¡Una vida de Fama Inmortal! Sé la luz espiritual que alimentará a tu descendencia en el futuro, o deja de serlo al morir.

FUENTE: https://hermandadpagana.wordpress.com/2013/06/15/hamingja/